Juni

4427_001-page-0EL GRITO DEL SILENCIO

“ La literatura o la vida “

Jorge Semprún – Filósofo y Memorialista.

SITUACIONISMO LIBERTARIO

No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas,

y cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño

ambiente de tus personajes.

De los que bien pudiste haber sido uno de ellos.     H.Q.

EL SILENCIO

Después de años de negación de la memoria histórica a la resistencia al militarismo fascista.

No queda más que el silencio de los nuevos dueños del poder, que es en los hechos; una tácita aceptación de la diletancia dictatorial militar:

-La culpa la tuvieron los políticos-

Por increíble que parezca, nadie ha sabido gestionar el silencio con tanta maestría como el populismo de este siglo.

En ese silencio se pierden los caídos por la democracia.

En ese silencio agoniza la memoria.

En ese silencio se extravía la historia.

En ese silencio se envilece el testimonio.

En ese silencio se difuminan las cruces de los camposantos.

En ese silencio se revuelven los enterrados sin nombre.

En ese silencio claman las osamentas en las cunetas de los caminos.

En ese silencio gimen los desaparecidos.

En ese silencio no aparecen los niños secuestrados.

En ese silencio lloran las madres a sus hijos represaliados.

En ese silencio recuerdan las viudas a sus compañeros ejecutados.

En ese silencio sentimental se pasea el amor y la muerte.

En ese silencio la extraña condición  del hombre finge amar lo que odia.

En ese silencio la extraña condición del hombre lucha por lo que no quiere.

En ese silencio la aberración del primitivo se convierte en símbolo de la masa.

En ese silencio asumimos el placer y el deber o el deber y el placer.

En ese silencio alimentamos nuestro pesimismo histórico compulsivo.

En ese silencio analizamos los síndromes patológicos de la entomología social del “ sujeto enfermo “ que ha parido este siglo maldito llamado XXI.

Por increíble que parezca, nadie ha sabido gestionar ese silencio tan magistralmente como el populismo de este siglo malo.

En el fiel de la balanza a veces está el azar, la imperfección congénita o la confianza de quién se atreve a cruzar la frontera de lo imposible en tierras de nadie; para poner a salvo el verbo, la palabra, el testimonio, la crónica, el testamento o el epitafio.

La neo historia que escriben los impostores sobre los rudimentos de la democracia, no tiene porqué ser eterna; porque está escrita al calor de la euforia de la emergencia esquinera vengativa del bajo plebeyaje.

Si es verdad que la memoria se vacía en la eternidad del marmol en el instante en que la muerte le suelta el aliento.

Si es verdad que también proyecta los episodios mortales de toda una vida antes de apagarse.

Si es verdad que parece inflexible al tiempo, como la mirada de la esfinge.

No habrá que pensar que todo se perdió por segunda vez y para siempre.

Entonces; la literatura, el arte, la ilustración, el cine, los libros, el renacimiento, la música, la historia, el teatro, las crónicas, las pantomimas y los relatos transmitidos de generación en generación en las sagas familiares, mostrarán el silencio que estuvo gritando en los meandros del tiempo del oscurantismo.

Será el tiempo de : EL GRITO DEL SILENCIO.

CRÓNICAS DE PUDAHUEL

LA CALLE LONDRES

Eran los días del bochorno veraniego santiaguino del 73. En la Universidad se vivían  tiempos de euforia; por qué el “ proceso “ pasaba por su cenit, y por lo mismo por sus momentos más difíciles.

Las contradicciones se radicalizaban no solo entre la izquierda y la derecha; sino, en la propia izquierda.

Había quienes proponían ralentizar y quienes deseaban acelerar el proceso de la Unidad Popular.

Santiago era una ciudad cosmopolita, moderna y liberal, donde la juventud vivía a toda marcha la llamada nueva ola, al más puro estilo del San Francisco hippie de los setenta.

La movida que se la conocía como “carrete”, marcaba nuestro quehacer entre el estudio, la política y la farándula noctámbula. Igual sonaba Bob Dylan como Inti Illimani, Jhon Mayal como Quilapayun, Joan Baez como Violeta Parra, Carlos Santana como El Temucano o Pink Floyd como Los Jaivas.

En las jornadas universitarias hicimos amistad con militantes jovensisimas  del Partido Socialista radicalizadas al extremo que metían miedo.

Eran sobre todo “chiquillas burguesitas” que pasaban por su etapa activista de idealismo a ultranza conocida como : desesperación pequeño burguesa.

Nos hicimos muy amigos de ellas y fuimos invitados asiduos a las tertulias “ político-sociales “ en su sede de calle Londres. Esta quedaba en la esquina de Alameda hacia plaza Italia, doblando a la derecha en la curva donde todo el tiempo giraba un tiovivo para alegría de los niños, dando paso hacia la calle Londres.

Era la calle Londres – de acuerdo a las brumas cada vez más difusas de mi nostálgica y decadente memoria -; una calle de edificios de modernismo tardío, prosopopéyico. Con el encanto de las policromías de sus casas, para mí, de estilos obsoletos y abolengos victorianos y, quizás por eso tan a su aire del nombre de: calle Londres.

Por dentro era una casa señorial, con vigas de estilo capitel corintio, una balconada como alero medioeval en el piso superior con cuartos de puertas ojivales que se abrían y cerraban con los transeuntes a todas las horas del día.

Había corredores de maderas nobles y viejas con escaleras oscuras y algún ángel caído en la penumbra de la chimenea apagada del salón central.

Las bombillas eran insuficientes, opacos los cristales, todo el conjunto mostraba una arquitectura teatral de atrezzo penoso, decadente y de abandono.

Era una casa que me daba cierto miedo, me acojonaban sus ambientes tétricos.

Posiblemente, fue lo que se llamaba una “ toma”, es decir una expropiación al calor del proceso.

Yo siempre la llevo en el recuerdo como una casa misteriosa, hasta cierto punto terrorífica por lo grande y oscura (el tiempo me daría la razón).

Estaba llena de afiches, libros, pinturas, rollos de papel, material de “agit-prop” del partido y mucha gente durante el día en el trote de la movilización conocida como; “ la defensa del proceso”.

En esa sede de ambientes semi oscuros hubo mucha alegría y mucha militancia.

Una vez por semana nos reuniamos para intercambiar pareceres sobre la “ Vía chilena al socialismo “, y como podíamos aportar con nuestra juventud a esa posibilidad que nos regalaba la vida y que no se repetiría ya nunca más.

Tuvimos fiestas, peñas, alegría, acontecimientos familiares, relación más militante con compañeros / as que venían de poblaciones que rodeaban al gran Santiago.

Mucha empanada, mucho vino y mucho cahuín. Parecía eso, solo parecía, que el socialismo no solo era posible, sino que era la solución a los problemas antiguos e integrales de la humanidad.

No nos enteramos o no quisimos enterarnos de las duras purgas estalinistas en el llamado Pacto de Varsovia. Tampoco percibimos en toda su dura dimensión los sonidos de sables en los cuarteles, ni los tambores de guerra del golpismo.

Aceptamos como cándidos principiantes de que el ejercito respetaría esa democracia de tanto arraigo y tradición en todo el hemisferio sur.

De modo que en la sede de la calle Londres se vivía con una euforia revolucionaria del día a día, como el canto de la cigarra en el veranito de la democracia.

Hasta que el bando militar del 11 de septiembre nos despertó a la dura realidad.

Realidad confirmada por las palabras de despedida de Salvador Allende en los micrófonos de radio Magallanes.

Entonces fue; el sálvese quién pueda !.

En los interrogatorios del campo de fútbol de Santiago, nos preguntaron varias veces sobre la calle Londres, guiados por el instinto de conservación, negamos conocer esa dirección. Y tuvimos la certeza de que ese lugar y otros, estaban siendo vigilados por los golpistas con bastante antelación.

Ya en tierras de exilio y lejos del calvario de la represión, nos enteramos con horror que las dependencias de la calle Londres estaba siendo usada por la dictadura como casa de tortura y ejecución de presos políticos.

Cómo sería lo terrible del matadero de calle Londres que la gente empezó a llamarla : La casa de Drácula.

Nuevamente se graficó en mi memoria el ambiente de la casa que me pareció terrorífico en las jornadas del verano del 73. Llegué a pensar que todo fue un mal sueño, una pesadilla, una traición del sub consiente del pasado lejano e incierto.

Hasta que una vez y por casualidad conocí a una cubana que me dijo que se entrevistó con exiliados chilenos en La Habana y que le comentaron sobre la sede de la calle Londres. No le dí mucha importancia y pasé del comentario como huyendo del pasado. Ella se dió cuenta y en otra oportunidad, me soltó a boca de jarro :

-También – dijomé -. Conocí a tu novia, la de la calle Londres !.

-Hajá – le respondí -, a cual de ellas ?.

-No seas cínico chico ! – se molestó -, conocí a Palmira.

Y me golpeó el recuerdo triste de un tiempo que fue, tiempo violento, tiempo de amor, tiempo de compromiso y de militancia.

La cubana me estaba hablando de una de  las “chiquillas burguesitas” de la universidad, con quién tuve un pololeo hasta la víspera de mi caída en prisión.

Palmira, la noviecita burguesa, la que lo tuvo todo en la vida, la que luchó por un ideal que no pudo ser. Me disculpé ofuscado de la cubana y partí a digerir mis recuerdos.

Se me ocurrió pensar : Si no hubiera habido el golpe, si no hubiéramos salido en desbandada, todo sería distinto.

Estaríamos viviendo en una cabaña con tejado de dos aguas, aislados en una cala del mar con oleaje reposado de poniente y de levante, degustando el aperitivo con sendas copas de Marie Brizard, quizás con nietos, dos dálmatas perezosos sobre la alfombra de lana de llamito. Y, nosotros escuchando embelesados una sonata de Schumann o Todos Juntos de Los Jaivas o a Leonard Cohen y al Temucano, mirándonos a los ojos cansados y envejeciendo de amor y de recuerdos.

Pero no !, no sería así, nunca sería así. Los finales felices solo están escritos en los cuentos infantiles o en las novelitas cursis.

La vida nos deparaba episodios más tristes y terrenales :

Las jornadas en la Universidad de Chile, la calle Londres, las convivencias, la militancia, el golpe de estado, la represión, el exilio. Palmira viviendo en algún lugar del Caribe y este servidor vagando por playas lejanas.

Ese sería el peaje de la lucha por la libertad.

Al hacer el inventario de la memoria, no podemos olvidar los “ mataderos clandestinos “ que hizo la dictadura, todas las dictaduras, como el de la calle Londres.

Playas de Spinho.

LA DEMOCRACIA TIENE NOMBRES Y APELLIDOS

La democracia desde sus orígenes con Hesiodo y Solón, es hija legítima de la doctrina política con el nombre propio de Clístenes El Reformador y, de cuyos orígenes nos cronican Pisístrato y Pericles, ambos miembros prominentes del partido “ demokratia “. Como resultado es el surgimiento de la ilustración después del triunfo de Tebas (371 a C) con Demóstenes, Platón y la creación de los Ateneos.

Las democracias burguesas que surgen después del levantamiento de La Bastilla y la abolición de la monarquía (Los Capetos) proclamando la I república y luego El Directorio, tiene nombres ilustres como: Condorcet, Mostesquieu, Marat, Dantón y muchos otros. Estos pensadores son los nombres propios de la democracia universal.

La masa, la turba, el populacho, etc. no tienen nombre, son la sombra iletrada detrás de los ilustrados revolucionarios (ya lo dijo en su momento Lenin).

A principios del siglo XX, surgen las llamadas “ Democracias Populares “, que de populares no tienen nada; porque son autocracias de los partidos dogmáticos estalinistas corruptos y sectarios.

El buen pueblo solo les sirve de telonero para la propaganda social imperialista. El nombre que usan se llama : partido.

En las décadas de los 50-60-70 y como consecuencia de la guerra fría se desata una feroz represión contra los demócratas en el tercer mundo.

Los que reprimen son los ejércitos fascistas asesorados y subvencionados por el Pentágono y la CIA.

En esa lucha desigual con miles de muertos, desaparecidos y represaliados, la democracia vencedora al final de la contienda, tiene nombres y apellidos generalmente de ilustres pensadores de las clases medias.

Se tendría que escribir listas larguisimas de estos héroes para imprimirlas en la eternidad del marmol de la historia; pero, es la memoria quién tiene que recordarlos para el juicio de otras generaciones venideras.

Los movimientos espurios que tomaron el poder en este siglo XXI con malas artes de tahures populistas, desean borrar a toda costa aquella epopeya mítica y heroica de la lucha por la democracia; pero sobre todo, quieren borrar los nombres y apellidos de los mejores hijos de la libertad en el continente americano.

Abolida la lucha de clases y la república en algunos países de la periferie tercermundista, alagan con desmesura a sus movimientos de aluvión, sus aglomeraciones oscuras, sin rostro, sin voz, sin nombres, menos apellidos.

Ese magma que antes que material sociológico, es carne de psiquiatría de masas.

En esas sociedades tribales, simplemente no hay democracia, hay caciquismo precolombino.

ASAMBLEA DE EX PRISIONEROS POLÍTICOS DE CHILE

Continuando con los nombres propios de la democracia, queremos resaltar en APATRIDIA la labor de rescate de la Memoria Histórica del colectivo: Asamblea de EX presos políticos de Chile.

Estos valientes compañeros en un hecho con muy pocos precedentes, no olvidan a sus militantes caídos en la lucha por la libertad y, constantemente están recordando los nombres de sus héroes y, denunciando a los verdugos de la dictadura, hoy, reciclados en la sociedad actual (como pasa en los regímenes étnicos).

Adelante compañeros, rescatar la memoria nos lo piden; los caídos en la lucha, los descendientes, los que quedamos para el testimonio de la historia y también el relevo de las otras generaciones, para que nunca más se vuelva a producir el desmadre fascista.

LA DEMOCRACIA ES HIJA LEGÍTIMA DE LA LIBERTAD; por lo mismo tiene nombres y apellidos propios.

Los movimientos espurios y autoritarios étnicos SS-XXI son BASTARDAJE de los dictadores fascistas del siglo pasado.

Ni olvido. Ni perdón !.

RELATO  (9 años después)

MAMÁ ! QUIÉN FUE EL ABUELO ?.

Eran las vísperas de la navidad del 2025.

Había un ajetreo feliz de la preparación de las fiestas pascuales en su ático moderno de Majorna

Daban los últimos toques para pasar la nochebuena; Que si el árbol navideño, los regalos del Jul Tomte, los aperitivos, los arenques, los encurtidos variados, el jamón, las ensaladas, los quesos, la fruta azucarada, los maceteros recargados de flores, dos gatos remolones moviéndose entre los paquetes, una bandeja de bebidas, el glögg calentado en el sámovar, el film Kalle Anka y, un quinteto de clarinetes insistiendo con Héliga Natt en el equipo de sonido.

Era una próspera familia burguesa bien avenida y moderna, esa que los suecos llaman : Högutbildade.

Ella a sus 43 años, regentaba  sus dos clínicas dentales y también dictaba una cátedra en la facultad de odontología de la Universidad de Gotemburgo.

Su marido administraba las clínicas dentales y atendía una otra empresa familiar.

Alegraban el hogar dos hijos; un niño y una niña que llegaron como un regalo de la vida, o como una bendición de su abuela lejana que vivió en el fin del mundo, y que tanto la quizo.

El tio, su hermano, estaba ausente viajando por su trabajo alrededor del mundo en la compañía aerea Quantas.

Afuera, todo era calma y silencio, desde el balcón del ático podía verse la ensenada del puerto bañado por la luz de los semáforos como luciérnagas mágicas que se reflejaban en el manto blanco de la nieve de diciembre, con una luna congelada y de sonrisa apagada. Bajo el campanario había una placidez de oración y recogimiento esperando el nacimiento del redentor allá en los desiertos de Galilea, donde señalaba con su luz la constelación de Orión.

De pronto, momentos antes de las doce campanadas de la media noche.

Ella se paró y cogió una rosa roja de entre las flores del búcaro, una rosa de un rojo tan intenso que parecía bañada en sangre y dirigió sus pasos hacia el dormitorio con una seguridad compulsiva como si fuera un acto largamente planificado.

Un ritual privado de homenaje a la memoria de ese hombre atormentado que partió para siempre jamás.

Un ceremonial de anomástico en la víspera de cada navidad.

Su hijo mayor que no le perdía de vista, siguió sus pasos tras ella y abriendo la puerta del dormitorio espió sus movimientos.

Ella, sacó del cajón de sus recuerdos una fotografía en blanco y negro enmarcada en madera de ek, la colocó sobre el velador en el lugar más discreto, casi escondido, puso la rosa delante de la foto, encendió una vela navideña, y se quedó un momento en silencio, como en un trance de oración en un instante distinto que no era el suyo en ese acto sacramental a la memoria de ese hombre que fue su padre.

Al volverse para salir se topó con la presencia del niño que le observaba intrigado. Quién, con toda la inocencia de sus siete años no pudo frenar su curiosidad y preguntó :

-Qué haces mamá ?.

-Ven acércate -le respondió-. Estoy prendiendo una vela al recuerdo de tu abuelo, mañana es su cumpleaños.

-Mañana es Navidad mamá – dijo el niño.

-Sí es Navidad; pero, también es el onomástico de él (señaló la foto).

El niño miró la fotografía. Era un “ daguerrotipo “ antiguo del siglo pasado. Mostraba a un hombre joven, un adolescente, vestido de frac blanco con palomita negra, al estilo de la moda de allá por los sesenta.

Se veía un rostro entre serio y triste, como si presintiera su futuro incierto y dificil.

La mirada de ojos pequeños intensa y melancólica, el peinado a lo James Dean de la época, la nariz un tanto “ñata”, el mentón alzado, los labios carnosos y los rasgos castizos por una mezcla de razas distintas de varias generaciones de sus antepasados.

No tenía mucho que ver con los rasgos escandinavos del niño, su nieto, quizás más con sus genes maternos.

El niño sintió nacer en sus entrañas una pregunta que venía del fondo de sus ancestros genéticos :

-Mamá ! . . . Quién fue el abuelo ?.

Ella no esperaba esa pregunta, y menos en ese momento.

-Hee -dijo un tanto turbada-. Tu abuelo, mi padre, fue un hombre que tuvo muchas historias según él decía. La verdad es que él era una historia y la dejó contada en un blog de su memoria. Fue un personaje de otro tiempo, de cuando los hombres eran soñadores y con ideales de rebeldía.

-Y qué le pasó ? . . . de qué murió ?.

-Tu abuelo fue un hombre que luchó por la libertad y contra el olvido. Yo creo que fue en alguna medida un valiente, un “ Frihets Kämpe “ de los de aquellas épocas y se murió.

Del fondo de la sala llegaban los acordes del “ molto vibrato “ de los villancicos de la Navidad, se acercaba la hora del nacimiento del nazareno.

-Mañana -dijo ella apresurada- te muestro el blog para que te enteres.

Y jaló al niño hacia la sala.

-Mamá – se resistió el niño – dime de qué murió el abuelo.

-Tu abuelo -respondió inclinándose y enfocandolé con su mirada color melaza.

-Al final, se volvió un cobarde, se cansó de vivir de su pasado y, . . . se suicidó !

.

Le tomó de las manos con decisión de madre, y se dirigieron presurosos hacia las notas del villancico navideño y las campanadas de la Navidad del 2025.

Spinho 6 de Junio, día de San Norberto en el Santoral católico portugués.

Día para la memoria :

6 de junio de 1971. Una lancha se acerca rauda desde el estrecho de Tiquina en el lago Titicaca al campo de concentración de la isla de Coati.

Todos los confinados miramos asombrados como la lancha atraca en el pontón improvisado y, salta con una agilidad de mono el temido gobernador de la carceleta de Viacha el negro Linares.

Conversa con el encargado del campo de concentración haciendo ostentación de su “ riñonera “ de cuero negro con una magnum 45.

Inmediatamente, gritan mi nombre a que baje al muelle con mis pertenencias.

En las ciudades los estudiantes están movilizados por la concesión del servicio pre-militar, y la dictadura me acusa de ser el principal promotor de esa movilización por mi condición de dirigente máximo de la Confederación de Estudiantes.

Ese 6 de junio de 1971 es también el Día del Maestro y soy evacuado a Viacha para un nuevo interrogatorio.

6 de junio, día de San Norberto en el Santoral, es también el onomástico de mi padre QEPD. A casi tres décadas de su fallecimiento; cuanto lamento no haberle obedecido y haberme ido de ese país de pesadumbre siguiendo su consejo.

EL PERFIL DE UN DELATOR

Era un sujeto del montón, uno que se podía perder en la oscura muchedumbre. Un individuo de no más de un metro y medio de estatura, con una musculatura de estibador o changador.

Su cabeza cubierta por una hirsuta y gruesa melena negra brillante de grasa. El cráneo macizo, el cerquillo de pelo le colgaba por encima de sus cejas y no se le notaba la frente.

Su nariz achatada, su barbilla y sus pómulos eran duros, compactos y aplastados como la cara de un boxeador.

Su rostro era una máscara dura, un instrumento hecho para golpear y recibir los golpes de la vida.

En el campo de concentración de la selva trabajaba alegre, cargaba troncas con facilidad sobre sus piernas cortas y gruesas y cantaba sin parar una melodía de su tierra.

Hacía muecas, reía, insultaba, escupía y rugía como si tuviera pulmones de plomo. Se encaramaba en los árboles con facilidad de simio.

Una vez se perdió en la selva y dijo que durmió de lo mejor enganchado en una rama y amarrado con su cinturón.

Andaba por el campo de concentración con una frazada colgada de su hombro, arrastrandolá por lo corto de su tamaño, llevaba una baraja sudada y sucia, y desafiaba a jugar a las cartas sentándose en el suelo.

Los que le conocían, decían que se ganaba la vida en timbas de navajeros.

Por lo mismo, de su vida de hombre libre, sólo sabían sus paisanos de sus pagos orientales confinados en el mismo grupo.

Para el resto de los confinados, nos exigía un enorme esfuerzo de fantasía imaginarlo en las calles como un hombre y civilizado.

Decían que fueron a despedirle un montón de chicos, sus hijos. En todo caso, en el tiempo que estuvo en al campo de concentración, nunca le llegó nada, nada de nada, ni recados, ni saludos, nada, era un olvidado de las miserias de la vida.

Viendo su actitud, se podía resumir que tuvo ocupaciones várias para ganarse la vida. Alguna vez peleó con otros más grandes y vimos que usaba su cabeza como un combo para golpear al contrincante.

Decían los orientales que se ganaba la vida en los mercados populares y que en la universidad correteaba falangistas a tiros.

Su actitud montaraz le hizo notable en la supervivencia dura de la selva virgen, mostró dotes de cazador, pescador, caminante y timador. Estaba pertrechado de la astucia silvestre para la sobrevivencia.

Los agentes se paraban a mirarle, parecía que para él nada resultaba imposible, sus ademanes safios y vigorosos denotaban a un sujeto batido en todos los albures de la vida.

Mientras cargaba troncas, siempre cantaba su melodía favorita, se paraba y escupía, comía de todo sin tener diarreas ni vomitar.

En traje normal de hombre libre, nos costaba un profundo esfuerzo de ficción imaginativa verlo como una persona normal y útil a la sociedad.

En la vida vigilada del campo de concentración en cambio, negados todos de autocontrol y conciencia, él encontró su habitat y se parecía verosimilmente feliz..

Cómo es que este sujeto me delata al tiempo de huir del campo de concentración en la selva del Alto Amazonas conocido como El Madidi ?.

Y por qué ?.

Spinho – Junio, verano – 2016

RICARDO RAUL CAUTHIN ARAMAYO-FLOREZ

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