Relato de Verano (continuacion 4o capitulo)

R E L A T O   D E    V E R A N O      (continuación 4o capítulo)

LAS TRES MAÑANAS DE LA MUJER DE TRASNISTRIEN Y EL MARQUÉZ
  CRÓNICA DE ABRIL

Todas las mujeres guardan dos secretos.
Parmina Furana, guardaba más, muchos más.

Secretos que no los rebelaría nunca. Secretos que eran los peajes de su brumoso pasado. Secretos que le reafirmaban su razón de ser.
Secretos que eran su seguro de vida, adquiridos en su misterioso tiempo del olvido y, que le garantizaban un incierto futuro.

Esos secretos que sonaban en la voz misteriosa de su telemóvil, al que ella respondía  con el mismo vocablo que parecía un jadeo de gata  relamida : Det! . . .det!. . . det! y algun otro término en su enrevesado dialecto romaní, para luego partir como una rauda golondrina que en pleno vuelo perdia la horientación, y sobrevolaba en una curvatura de 380 grados por sobre la periferie de su destino, para luego volver al punto de partida.
Siempre así, el mismo periplo de su destino marcado de femme fatale.

En fin, eran sus secretos guardados como su botín de guerra. El botín que guardan todos los desertores ilegales. Y más ella, llegada a esas Ruas a orillas del Douro,  atravezando bosques brumosos, pantanos y páramos lóbregos, lagos congelados, montes de abedules sombrios, fronteras controladas por temibles servicios secretos, detenciones y cacheos en calabozos tétricos, abusos y servidumbres que solo ella sabía y guardaba en su bitácora de Transnistrien, junto a sus papeles identitarios tan falsos como el beso de Judas.

Por lo mismo, la tarde lluviosa del abril-revolucionario, sonó su telemovil como un graznido de grajo de mal aguero.
Era la voz misteriosa. Él notó a travez de la luz mortecina del candíl, que una patológica palidez le velaba el rostro ya de natural pálido.
Respondió con voz desesperada de gata relamida : Det ! . . . det !.
Cerró el telemovil y dijo con angustiado acento de premuras :

-Te dejo por un momento. Solo un momento, tengo que ir -.
-Adonde ? –respondió él molesto- . Justo ahora ?, y por qué ?-.
-Si ahora- dijo ella- voy a la Rua Oscura, vuelvo en diez minutos, te encuentro en la  esquina de Das Aliados, en la verbena -.
-Luego te aviso todo –imploró-.
Sin esperar respuesta suya, rozó su mejilla con un beso húmedo y partió súbita ruas abajo.

Cubría la tarde el ritmo de:  G R Á N D O L A   V I L A  M O R E N A
La muchedumbre estaba reunida al amparo de una fina llovizna tibia, a veces racheada por los nortados que soplaban del Douro.
Los negocios estaban todos cerrados, salvo los bares que expendian cafes a diestra y siniestra.

Conmemoraban sin mucha convicción las cuatro décadas de la revolución que fue, y ya nunca más será, porque el estado de ánimo de los convocados, recordaba los hechos hasta cierto punto misteriosos del ayer, que se reflejaban con una patente decadencia de la ruina del tiempo de la crisis.
Pero, no por eso dejaba de ser motivo de regocijo nacional, un reflejo patriótico que apuraban al ralenti del feriado nacional, sin nada que  hacer, sin dinero y sin fútbol. Antes que les asalte el extravio de la memoria.

Los discursos y las arengas ya se habían dicho, ahora sonaban los timbales de la música del Caribe que era disfrutada por la gente joven, aquella que conocía las historias de la revolución de abril por sus lecturas en los textos de sus libros y, alguna que otra leyenda contada en alguna tertulia pasajera y bohemia.
Y por lo mismo, las asumía como cosas del pasado, nada más !.
Era un no faltar nunca a las citas con los recuerdos; por más que los recuerdos habrán las heridas cicatrizadas.

Luego sonaron los FADOS. Eso era otro cantar.

“ Os fadistas populares amadores o pouco sofisticados cantam nas tavernas (…). As pessoas ouvi-los na rua-as portas estáo bem abertas e as vozes ecoam pelo bairro “ . Luía Paváo.

Era el momento de los viejos, aquellos que tuvieron algo que ver con los Claveles Rojos.
Al ver como  los ancianos despertaban de su soponcio y se aprestaban a regodearce en sus recuerdos y sus actuales circunstancias de penurias sin fin. Pensó :

-Que triste es haber sido y ya no poder ser !.

Los que tomaban el relevo a la juventud en esa tarde de pertinaz llovizna portoense en Das Aliados, eran los héroes anónimos : pescadores, artesanos, campesinos, gente de pueblo.
Aquellos mozalbetes que se hicieron adultos a fuerza de escuchar las arengas de Otelo Saraiva de Carvalho y las miradas de los soldados movilizados de las ex colonias africanas mezclados con la multitud.
Los sones y banderas desgastadas de cuando se transmitía por radio Renesance la consiga de la revuelta en los versos y la melodía del gran José Zeca Afonso : GRÁNDOLA VILA MORENA.

Era el pasado de su revolución que prometía logros esplendorosos, talvez para ellos misteriosos del día de la independencia del yugo de la tiranía.
Ese pasado que se revestía de un aura heroíco y majestuoso, de sueños y entregas a la causa de la revolución. Aunque no estuviera del todo claro las bondades que proponía hasta el momento mismo de la concentración nostálgica en ese instante incierto en avenida Das Aliados.
En las horas de alegria obligada a las siete de la tarde de la verbena popular, nostálgica de recuerdos insurrectos del tiempo del olvido, que no dejarán de ser un aliciente del que hacer nacional y punto.

Los  FADOS  en palabras mayores :
” Náo os vejo há algum tempo. Imagino que alguns já ten ham morrido ” Luís Paváo.

El Fado es el alma del pueblo portuguez. Es su trashumancia como rua de suburbio popular. Es el testimonio, su crónica de sus sueños irrealizables.
Es su sentimiento hecho verso y canción. Es el mensajero de sus cuitas de amor y desesperanza.
Es el sedimento que le sale de sus entrañas profundas. El lamento decantado de un pueblo triste y sufrido, que se sabe postergado al lado de sus primos ricos, sus vecinos opulentos e insolidarios.
Esos que permitieron la larga noche de la dictadura, huerfana de palabra y libertad.
En definitiva, el Fado no es un cante, un baile, una danza atávica, un antes o un despues.

El Fado, es ante todo: un estado de ánimo.
“ Na Vida tudo é Fado “ Rodrigo.

El estado de ánimo que esta tarde festiva invita a las mujeres maduras por los años vividos, frágiles por los tiempos duros pasados y, dotadas de una entereza superior de mujeres de tragedia épica, a bailar entre ellas sus acordes estivales del abril revolucionario.

– Ellas bailan solas -. Diría el poeta :
” Rosa Livre, Rosa Livre ”  Maria Amanda.

Y por lo mismo, ellas, se mueven armoniosas a los compases melodramáticos del Fado, revoleando los ramitos ya marchitos de claveles rojos, adquiridos en la víspera en las florerias del Bolhao.
Bailan entre ellas entendiendose con la mirada e ignorando al resto de la concurrencia, con la dicotomía de la alegria y la melancolía propias de la epopeya de la historia.
Siempre revoleando con el agua de la pertinaz llovizna los ramitos de claveles rojos.

-Ellas bailan solas-.
” Na Rua dos meus ciúmes ”.   Lenita  Gentil.

Es la antigua usanza del matriarcado en el viejo y sabio Mediterráneo.
” Meu amor marinheiro ”.    Lenita Gentil.

De cuando quedaban solas en la espera. Oteando en lontananza por sobre las furiosas olas encrespadas de lavaza blanca del Atlántico.
Penélopes a la espera de sus Ulises navegantes. Mariscadoras solitarias en las rias gallegas de Cambados. Lloronas vestidas de negro despues del desastre de Troya.

-Ellas bailan solas-.
” Náo chores porque te espero ”.    Alice María
A los compases de los Fados, enarbolando a las saudades del viento portuario los ramitos de claveles rojos.

Ellas, que rompen la baraja de lo cotidiano y danzan nostálgicas en las alamedas de Das Aliados, desafiando las leyes de la física y la lógica, para entregarse a las reminicensias del pasado post-colonial, a las epopeyas de los capitanes y, los versos libertarios de los reclutas universitarios llegados de las ex colonias africanas.

En fin !.  Ellas bailan solas !.
” Meu Nome Baila no Vento ”.    María da Fé.

Siempre bajo la llovizna de abril, esas gotas de agua que caen como cristales molidos, que parecen emperrarce en lavar los últimos vestigios del tiempo de la  memoria.
Èl Marquéz Tronado de Carrer Punset;  atento al llamado de la crónica de los fastos revolucionarios, repara en uno que acompaña el baile subido de emoción, con palmas y movimientos oscilantes de su cuerpo consumido por los años. Quizás unos setenta. (piensa él).
Se le acerca, le sonrie y fija su mirada penetrante y asilvestrada de urogallo curioso constatando que :
Evidentemente, esta bastante gastado por la vida. No tienen dientes, escasos cabellos canos, hondas arrugas surcan su rostro, unos ojillos vivaces alumbran una sonriza pícara que suelta un tufillo a vinho barato, el de combate.

-Y Ud. No baila ?-. Le pregunta.
-No !-. Responde taxativo -, que bailen ellas-.
-Ud. Participó en la revolución ?. Insiste con su curiosidad compulsiva.
-No ! -. Suelta tajante. –Yo en ese entonces tenía quince años.
-O sea que ahora tiene . . . . . ?.
-Ahora tengo 55 años -.
Jolines !. El Marquezinho pensó que tenía 70. –Yo, con mi vida de puto errante y follador de mucho cuidado y con 60 años me veo un chabal al lado de él -. (piensa con su mundano descaro).

Le regurgita el amargo pensamiento de antes :
Que triste es haber sido y ya no ser !.

Mientras los Fados hacen de las suyas en la lánguida tarde, la de los claveles rojos, con la justa reflexión lusitana de Luís Paváo.
” O Fado está fortemente arraigado no sangre e na cultura portugueses “.
“ Tem os seus alto e baixos, mas nunca morrerá “.

LA  NOCHE  BUSCA  SU  HISTORIA .

La llovizna  „das aliadista” se ralentizaba con pausas intermitentes, con cuentagotas. Asi como los Fados de abril, tal véz monitoreados por el cansancio biológico de todo lo vivido.

Fue entonces cuando sintió en su cuello la presión de diez dedos finisimos, húmedos y huesudos como los dedos de la parca.
Se le posaron suavemente como auscultandole el cogote, buscando afanosamente la carótida para apretar hasta el infinito.
Sintió en la nuca una respiración fibrilar alterada por los códices no escritos del atardecer, cuando el sol se oculta y el tiempo neutro impone sus códigos secretos, los de los licántropos que despiertan en el ocaso del día para saciar su hambre.

Le invadió su viejo miedo, el de sus etapas carcelarias, de cuando era despertado en las celdas de castigo a las tantas de la madrugada para un nuevo interrogatorio, un cambio de prisión o simplemente para joderle la psiquis, en ese ablandamiento continuo que fue la dictadura, su cancerbera en sus épocas de estudiante libertario.

Hasta que la voz conocida le acarició el oido con una macabra advertencia :
-Ha Marquezinho confiado, a ti, cualquiera te mata por la espalda !.
-Coño !- reaccionó sumamente molesto-. Y tu no seas cualquiera. Y no me toques  los redaños. Que ahora estoy más mortal que el resto de los mortales por toda esa mierda que me tocó vivir.

Por toda respuesta ella se le colgó del brazo y le guió ruas arriba rumbo a Travessera Paulista, susurrandole al oido.
-Vamos camina viejito Marquéz. Aburridito Marquéz Tronado, camina !.

Al girar la mirada, vió el campanario de la iglesia Da Trindade.
Esa ciudad do Porto tenía un parecido siamés a las ciudades de su sur profundo, llenas de campanarios, como si el conquistador hubiera marcado su “revir” plantado una iglesia en cada apacheta coronada por una waca, para enseñorear su poder y su derecho de pernada.

Definitivamente la ciudad del Douro tenía la virtud de mostrarle los claroscuros de la memoria, aquella con más tiempos de solaz que de angustia.
El tiempo al tiempo. Su tiempo, ese gran erocionador de las capas freáticas de sus recuerdos.
El tiempo, gran cribador de todo lo que merecía ser salvado del olvido.
Ese mismo tiempo que le brindó la posibilidad de roturar su propia trascendencia en la huella de su paso por la vida.
Trascendencia que confesaría esa misma noche a la chica del Este, en un antológico relato sobre la patota de charlatanes de esquina conocidos como: Los Irrelevantes.

Al entrar al bulín de la Paulista, él notó una transformación en la mujer del Este. No era la que partió un par de horas antes rumbo a la Rua Oscura.
Le pareció otra, una mujer irreal, indeterminada, salida de los delirios oníricos de algo turbio que ocultaba una traición. Volvía de una traición.
Tenía algo de mujer embozada por los muchos secretos guardados en su archivo personal de mujer licenciosa.

Ella, como adivinandole el pensamiento, le envolvió en su sonrisa sarcástica y al mismo tiempo acogedora, en su belleza infantil de hembra fragil, sus ojos grandes y verdes estaba algo enrojecidos.
-Esta a llorado por algo-. Pensó.
El cabello rubio le caia en coquetos tirabuzones alrededor de su cuello de garza real con ese aire de macarra.
-Ni modo- reconoció, -esta preciosa y deseable.

– TE  AVISARÉ  TODO .-

Parmina Furana, mujer impredecible y de un instinto de lince para la supervivencia en los negocios de la vida, entró en sus aposentos de picadero del amor muy segura de si misma.
Se puso liviana de ropas, muy liviana, quedó solo con sus brevisimas bragas, hechándose sobre los hombros su ”mañanita” de colegiala.

Sacó de su ”skafferi” una botella grande de licor Beirão, lo descorchó, poniendo sobre la mesita de noche junto a dos copas de chupitos. Le invitó a ponerse cómodo y, empezó con el cuento, el papo, la mamada de gallo, el chollo.
Fue el soliloquio de una mujer impulsiva ante un viejo Marquéz abrumado por el paso del tiempo.

Una especie de dueto-monográfico donde solo ella actuaba.
-Bueno, seguramente deseas saber donde fuí y porqué. Te lo voy a contar.
Te pido por favor que no me interrumpas por nada del mundo :
La vez pasada, cuando las navidades, no tuvimos tiempo de hablar de todo.
La verdad es que no estoy sola, pero tampoco estoy con otro hombre, vamos ¡.

Tomó impulso apurando otro chupito de Beirão hasta el fondo.
La verdad . . . , es que tengo un hijo ¡.
Si ¡, mi hijo ¡. Y no me mires con esa cara de asustado.
A mi hijo lo tengo con unos amigos en la Rua Oscura.
No me preguntes por su padre. Mi hijo no tiene padre, no necesita ¡.

Apuró otro chupito de Beirão con desesperación.
Al huir de mi país, tuve muchos problemas : sellos, visas, certificados, recomendaciones, solo problemas. Solucioné en parte con dos “affairs” de amor. Me entiendes: Pagué con sexo ¡.
Al llegar al otro lado de Europa, resultó que estaba embarazada de un hijo y con solo 18 años, sin saber quién de los dos era el padre.
Hoy, ya no me hago más problemas, mi hijo me tienen a mí y le basta y sobra ¡.

Se encaró con el rostro asombrado del viejo Marquéz y, le dirigió su mirada de verde alga marina con el brillo de la nube platinada reluciente, interrogadora, imponente.
Como la primera vez de su encuentro en las navidades pasadas, en el mesanine de la Pink Panter.

-Que te parece ¿. Pregunto toda descarada.
-Oido lo oido, visto lo visto. Tu cuento me parece un cínico culebrón de verano.
Respondió él. Escaldado como un gato pardo.

Luego de haberse bebido sendos chupitos de Beirão, ella quizó arreglar el desaguisado.
Se remoloneó lasciva como una gata relamida en su cama circular de ruleta del amor, frotándose compulsivamente las piernas.
-Ven ¡- dijo, invitándole al enviste, al ataque implosivo del sexo, a ser cubierta como si fuera una vaca y él un senil semental.
Se despojó de la “mañanita” de colegiala, tirandola a un costado, se quitó las braguitas mostrando su pálida desnudez, así como vino al mundo.
-Ven ¡- repitió. -Lo hacemos como tu quieras, de frente o de espalda, como tu quieras.

La chica del Este no se anduvo con remilgos, le invitaba al careo de indagar en sus pieles, con las lenguas, los dedos, el sudor, los olores. Le ofrecía hacer el amor por delante y por detrás sin convencionalismos.
El amor de bocata, amor rojo, amor negro, el que entra y sale.
Se acostaron desnudos abrazándose y acompasando sus respiraciones por sobre el cobertor de corazones partidos, en la penumbra de su pisito de soltera parecido a una casa de muñecas.

Afuera, se escanciaban a travéz del balconcillo abierto los últimos acordes de la desconcentración de los festejos de abril, de quienes se aprestaban a continuar su rutina triste en la cuesta de la vida, hacia la indiferencia de todos los dias, arrastrando sus penurias en el calendario gris de sus destinos.

Ella empezó a frotarce contra el cuerpo gélido del viejo Marquezinho, cerró sus dedos largos y lánguidos en torno a su miembro flácido, y nada ¡.
Su sola precensia y su respiración cansada de senil prematuro le resultaba exitante y, por más que ella se empeñaba en animarle al enviste del amor, girándose sobre si misma por sus cuatro costados, él, no respondía, estaba en un estado catatónico.
-Vamos ven ¡ -le animó-, sube o yo subo, anímate-. Y él nada ¡.

Tiempo después, recordaría con rabiosa nostalgia ese instante fallido, el de su gatillazo. De cuando estaba encimado sobre sus homoplatos de bella eslava, haciendo esfuerzos para penetrarla por atrás y, se le implosionaba uno tras otro el temido gatillazo.
Hasta que acabó por rendirse : -No, no puedo –suspiro desolado -. Tú y tus historias secretas me anulan cualquier deseo de poseerte.

La chica del Este parece que comprendiendo el estado anímico del viejo semental, optó por ser conciliadora y volver sobre sus pasos.
-De acuerdo mi vegetal –dijo-. Debes relajarte y yo sé como, te conozco como si te hubiera parido.
-Vamos cuentame del personaje de tu historia ácrata como habiamos quedado antes.
Le cubrió amorosamente con el cobertor de corazones partidos, se le abrazó rodeandole con sus iliacos caquécticos como queriendo darle calor y mando.

-Vamos ¡ cuenta la historia ¡ -ordenó.

El Marquezinho Tronado, sin acabar de salir de su postración catatónica y, mirando fijamente lo que parecia un organistrum barroco difusamente pintado en el cielo raso del cuarto de Parmina Furana, empezó su relató :

LOS  IRRELEVANTES.

Mi personaje se enteró de la existencia de estos, los irrelevantes, por uno de ellos, uno que se hacía llamar Boquerón.
Este sujeto se aparecía en las sobremesas del comedor de estudiantes ubicado en una céntrica avenida de la ciudad.
Se sentaba a dar “paliqui” en las mesas de los comensales, todos estudiantes adinerados, quienes parqueaban sus ruidosas motocicletas en los predios del merendero estudiantil. Estaba de moda formar “tribus de moteros” (motociclistas), se inspiraron en un film norteamericano de la época: Nacidos para Perder, a lo James Dean. El club de ellos era uno de los más activos en la movida juvenil Beatnik y se llamaba: Jíbaros Inn.

Luego se enteraría que el sujeto de marras actuaba como reclutador de posibles militantes para su grupo. Este era tán nefasto elemento que ni siquiera llegaba a pobre diablo, lo certero es que fué, el pariente pobre del diablo más pobre.
En alguna ocación le invitó a lo que él llamaba “reunión” y, pudo enterarse que solian encontrarse en una esquina barrio bajera, bromear, charlatanear y hablar del librito rojo, y ya estaba, nada importante, nada relevante.
En otra ocación el reclutador le invitó a una llamada conferencia nacional, fue más de lo mismo, puro onanismo mental.

Mi personaje, optó por alejarse de tan nefasta compañía y concentrarse en su ateneo de los cuatro gatos ácratas
Era lo mejor, más selecto y como se verá con proyección de futuro, porque se estructuraron en un frente estudiantil libertario de nombre: Bancada.
En torno a jóvenes libertarios humanistas, quienes realmente amaban la libertad y vivian en proporción a ese resto de amor.

Explicaban sus motivaciones e intenciones en tertulias con delegados de liceos. Así, a las delegadas mujeres, distinguidas chiquillas liceanas, las invitaban a tomar “once”  en el exclusivo salón de té El Horno en la Plaza de Armas.
A los delegados varones a tomarce unos cortados, en el centrico y lujoso Café Crillón y, a los de más confianza, les invitaban a beberce unos “shops” de cerveza a la ostra en el afamado bar Apolo. Tambien hacían tardes de confraternización en la piscina privada de uno de ellos, Pepote Vera, con nudismo incluido, el mundo era más joven, más sano, más puro y, el amor por la libre era “buena honda”.

Como te cuento, a estos pijos ácratas, jamás se les ocurrió reunirse en esquinas callejeras y charlatanear paja, eso era para los otros, los irrelevantes.

Los gatitos ácratas, buscaba la ocación de darse a conocer publicamente al estudiantado y, esta llegó como un llamado del destino en un hecho puntual.

Hizo una pausa para tomar un otro aliento, y no quitaba la mirada de buitre leonado del cielo raso, como ipnotizado por el morbo de la filigrana barroca.

En el país de las dictaduras sin fin, todos los prepotentes que se tomaban el poder a carajazos, imponían su bestialidad atentando contra la cultura y sus cultores : Los Estudiantes.

Así, un liceo rebelde fue despojado de sus dependencias por el dictador de turno.
Estos valientes jóvenes no se conformaron con esa alevosía y retomaron su local.
Nadie dijo una sola palabra a favor de ese hecho que estaba totalmente justificado.
Todo lo contrario, empezando por la dirección estudiantil alcahueta del poder, más las instituciones retrógradas funcionales a la tiranía condenaron el hecho, dejando a las víctimas en el desamparo.

Al frente estudiantil ácrata, le llegó el momento de darce a conocer publicamente apoyando sin tapujos la valiente actitud del liceo agredido.
Publicó un llamamiento a la solidaridad con los afectados y, llamando a la rebelión estudiantil.
Para ello, contactaron con joven abogado estudioso de Bakunin y bastante certero con la dialéctica, en cierto modo un francotirador de mucho cuidado.
Él, les redactó un comunicado que movió los cimientos podridos de los estamentos provincianos de la época.

Hasta entonces, nadie se había atrevido a poner las cosas en su sitio y, llamarlas por su nombre como lo hicieron ellos.
La respuesta, no se hizo esperar, el aparato del estado corrupto y sus adláteres, criticaron tamaña osadía, a estas críticas se sumaron como no podía ser de otra manera los irrelevantes a la cabeza de su reclutador.

Pero fue tarde, la consigna libertaria estaba dicha, flotaba en el pensamiento y la acción de los estudiantes y, sumó apoyos a lo largo y ancho del concenso juvenil.

A partir de ese instante de rebeldía, se conjurarían todas las sombras mediocres y serviles al régimen, para derrotar a Bancada.
Lograron en parte su nefasto cometido, ganando unas elecciones amañadas en el liceo del personaje de mi historia y, maniobraron para no reconocerle su credencial de vocero  del frente Bancada.
Toda esta sucia tarea fue orquestada y dirigida por el nefasto reclutador, alias Boquerón, en alianza con elementos que servirían a la posterior dictadura militar.

De modo que, empezó para los ácratas su travesía del desierto. Percanse que aprovecharon preparandose para el retorno a las lides, esta vez como vencedores indiscutibles.

Algunos se marcharon buscando universidades calificadas en el extranjero. Se ivan decepcionados, dolidos, maldiciendo a ese país ingrato y fallido.

La despedida, fue un acto cargado de emoción que acabó en una descomunal borrachera de desencanto y desilución sin límites.

– Ni modo -decían algunos-, hay que seguir leyendo.
– Para que ?- decían otros-. Si en este país de mierda a los que leen les matan !.
– Por lo mismo – se respondían -,  para que los gusanos en las cunetas se harten de literatura y revienten en flores de nomeolvides que hagan primavera.
Ni modo, fueron grandes idealistas, mucho tiempo después la historia les daría la razón.

LA HORA DE LOS QIUBOS

En cada pausa para tomar aliento, el viejo Marquezinho centraba su mirada nostálgica en el cielo raso barroco, como buscando la inspiración del dolor de la memoria.

La Hora de la Verdad llegaría inexorablemente a darles la razón a esos jóvenes idealistas, íntegros y justicieros.

Los dirigentes elegidos con mañas de jugador fullero por las maniobras del reclutador y sus secuases, resultaron ser un monumento a la incapacidad, la mediocridad y obsecuencia al régimen de turno.
Perdieron vigencia y el estudiantado les repudiaba.
El hombre del reclutador era uno que le decian cambacarrillo, incapaz e inutil a más no poder de ocupación: talabartero.
Acabaron peleandose entre ellos, y soliviantando un desconocimiento al ejecutivo nombrado por ellos, antes su camarada incondicional de nombre Gualberto.

Este, al verse desvalido y sin nadie que le defienda, recurrio pidiendo auxilio al frente Bancada.
Se le tendió la mano; pero, con Bancada la política estudiantil era a otro precio.
1o Absolutamente nada que ver, nada de nada, con los irrelevantes.
2o El frente ácrata tomaba todas las iniciativas de dirección en la Federación, hasta las elecciones de renovación del directorio.
3o Nada que ver con el régimen y sus autoridades.
Independencia Libertaria por sobre todos los avatares.

Se organizó una Conferencia departamental, que fue el impulso imparable que tomó el personaje de mi historia hacia su contundente victoria en las elecciones del directorio.
Presentó una tesis de reivindicaciones estudiantiles que marcó un antes y un despues en las lides juveniles de su época.
A las elecciones concurrieron dos aspirantes, uno citadino mi personaje y, el otro un estudiante de los barrios residenciales del norte, ambos de Bancada.

El reclutador tambien tenía su candidato, uno que le decían roscohurtado, era su compinche de farra y boche y tuvo un voto, el de si mismo, era de ocupación carpintero.

Con la victoria de mi personaje ácrata, llegaban a la Federación aires nuevos, limpios, renovados, exquisitos y de buen nivel teórico y de agitación.

Los anteriores dirigentes fueron funcionales a los gobiernos generalmente de facto; porque eran hijos de obreros y sus padres dependian del estado para vivir.

El penúltimo de ellos de nombre Emmo. era hijo del portero de un colegio y, él sabía que si se pasaba de tono, inmediatamente le hechaban a su padre del trabajo. El otro fue bedel de otro colegio, decía algo subido y patitas a la calle.

El flamante dirigente de mi historia, tenía a su favor que su padre era un empresario privado y dependía de sí mismo.
Èl llegaba a las dependencias de la Federación, en su flamante motocicleta Honda 500 cc, vestía elegante a la moda y siempre tuvo dinero en el bolsillo. la mesada de su generoso progenitor.

Por tanto, no tenía que rendir cuentas a nadie, salvo al ampliado de delegados.
No tenía que rendir pleitesias a nadie, menos al gobierno o a la camarilla de degenerados mandados por los irrelevantes.
Invitó a ser parte de la directiva al frente perdedor, por ser tambien ellos de Bancada..
Implementó una sede moderna con mobiliario y biblioteca añadida.

Antes, los de la FUL (universitarios) les daban sugerencias. A partir de su gestión, ellos llevaban la inciativa, incluso imponiendo su accionar temerario y libertario.
Actuaban con personalidad ácrata, sin complejos a los tiempos turbulentos que les tocó vivir.

Antes los dirigentes se posesionaban entre gallos y media noche, generalmente apadrinados por los militares que tenían el poder y, nadie sabía quienes eran y que hacían.
La posesión de la directiva de mi personaje, fue pública y con olor a multitudes, en un céntrico y afamado teatro el Capitol. Un acto comentado por la prensa de la época por lo inédito y pomposo.

Quién los pesesionó, ya no fué más un representante del estado corrupto, como antes, sino, el máximo dirigente de los trabajadores del departamento (COD), el distinguido Sr. Flavio Villar.

La última derrota de los irrelevantes se dió en el Congreso Nacional de Estudiantes, donde el reclutador trató infructuosamente de postular a sus protegidos (cambacarrillo-roscohurtado) a puestos de dirección en la Confederación.
Vano intento. Fracasó !.

Los estudiantes censillamente pasaban de ellos porque no daban la talla por su tremenda mediocridad.

En cambio, el personaje de mi historia se alzó con una contundente victoria, siendo nombrado Secretario General de la Confederación por aclamación y, no practicó el desquite vengativo con sus enemigos de toda la vida, los irrelevantes.
Simplemente . . . .  Venció !.

El Marquezinho Tronado calló como despertando de un sueño profundo, bajó la mirada del cielo raso al rostro complacido de la mujer que le escuchaba extasiada tumbada a su lado.
Ella le selló la boca con un beso de recompenza. Sobraban las palabras.

Bajó su pálida mano lentamente por sobre su vientre, hasta rodear con sus lánguidos dedos de pianista su miembro por fin erguido y, procedió a procurarle el consuelo en su desdicha.

Ha Marquezinho atormentado, ya no le quedaba lugar para más heridas, estaba cocido por las  cicatrices de los duros lances de su pasado.
Pero estaba seguro de que el consuelo de la chica del Este se lo ganó y lo necesitaba y,  se entregó a ello con todo el placer del que era posible

Continuará

PORTO – GOIA

Verano  del  2010

Ricardo  Raul  Cauthin  Aramayo-Florez

Crónica de Abril
Grándola Vila Morena
La noche busca su historia
Te avisaré todo
Los Irrelevantes
La Hora de los Qiubos

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