RELATO DE VERANO

R E L A T O   D E   V E R A N O                                                                  sid. -1-

 

 

„ Si has visto a Amor errando

   por los caminos, detenle:

   es el esclavo que se me escapó. . . “

Palabras inmortales de Grecia.                                                Para Maya, en su día.

 

LAS  TRES  MAÑANAS  DE  LA  MUJER  DE  TRANSNISTRIEN  Y  EL  MARQUÉZ

 

Preámbulo.-

A veces los mejores testimonios o relatos, son los que tenemos frente a nosotros mismos, respiramos del mismo aire y, succionamos los mismos alientos en los besos húmedos de la consolación.

Este Relato de Verano, nace de las confidencias amorosas y mojadas en la tibieza de una alcoba veraniega, al socaire de esos amores peregrinos, que buscan sin quererlo las entidades perdidas en el destierro y el desarraigo entre dos almas antagónicas quizás, pero dolorosamente complementarias en su soledad, en una sociedad sumida en su profunda crisis global.

Y, por lo mismo, se plantean en una última instancia, seguir interpretando sus infortunados roles en una sátira por sobre las ideologias autoritarias que les obligaron a dejar sus querencias naturales.

 

Porque la mujer de Transnistrien ?.-

 

Al diluirse los paises del llamado Pacto de Varsovia, cada quien tomó las de villadiego, se deshicieron muchos estados y aparecieron otros, que figuran en los mapas cartográficos de sus habitantes, pero no en las agendas oficiales de las organizaciones mundiales.

Transnistrien puede ser uno de esos estados, reales en su concenso demográfico, y sin embargo fantasmas en el concenso internacional.

De todos modos, algunos de sus distinguidos habitantes, vagan por Europa buscandose la vida como mejor pueden, para ayudar a sus viejos padres anclados en su terruño a la espera paciente del reconocimiento de la llamada: Comunidad Internacional.

El personaje de este Relato, es con seguridad, uno de esos ciudadanos/as que por casualidades de la vida se conoció con el otro personaje del mismo.

 

Porque Marquéz ?.-

 

En la movida estudiantil barcelonesa de carrer Punset y Travesera de Gracia, allá por los ochenta, se les llamaba Marquezes a los chabales llegados del otro lado del charco, con ansias de estudiar en la Autónoma, degustar la buena meza y la marcha noctámbula, dispendiando los pecunios que les enviaban sus viejos, quizás haciendo que sacrificios.

A estos les decian que venian de las Américas a darse la vida de Marquezes, del mismo modo que hacían los ”hijodalgos” llegados opulentos del Nuevo Mundo en el siglo XIX.

De modo y manera, que el otro personaje de este Relato de Verano, quedará graficado como Marquéz, simplemente, hasta nuevo aviso.

 

 

PARMINA  FURANA  . . . . .  otra vez ?.                                                                 sid. -2-

 

Fue en la mañana invernal y húmeda de la navidad portoense, uno de esos dias plomos como panza de pollino guacho, la luz del sol rácano y con ícterus de sulfuro.

Las gentes abrigadas y anónimas, perdidas en sus meditaciones tristes de multitudes con privaciones de primera necesidad, por la jodida crisis económica.

 

Él tambien, embutido en su parca escandinava color concho de vino tinto, el chándal rojo de tartan escoces y, el bastón de anticuario, que le daba ese aire de Marquéz perdulario y tronado en franca decadencia, libertario disoluto y temerario en su verbo.

 

 

Bajó rengueando con garbo y solero desde Praca de Batalha por la Rua 31 de Janeiro hacia la estación de Sao Bento.

 

Caminaba distraido degustando los sentidos versos de Amy Winehouse, su cantante judia favorita:

-Our day will come / No one tell me / That I´m youg to know ( young to know) / I love you so ( love you so ) / And you love me.

 

En esa empinada cuesta tipo luso colonial, gustaba de regodear su mirada en lontananza, escudriñando el horizonte, allì, cruzando la avenida Das Aliados y subiendo por la Rua Clérigos, hasta posar el fuego de sus pupilas de buitre leonado, en la cresta imponente del gótico nacarado en roca blanca de la Torre Dos Clérigos de la Igreja Do Carmo –la Iglesia del Carmen-.

 

Discurriendo por Rua do Caldeireiros o Rua Trás hacia el recoveco de calles curvilineas, casonas altas decadentes, estrechas, de sólidos muros de piedras calcareas, de portones dobles claveteados de bronces carcomidos por la humedad, el tiempo y las sales marinas, que desembocan en Praca da Concordia y Rua das Taipas, resguardando con celo de siglos de ausencia, lo que en tiempos pasados fue La Judería Do Porto.

 

La que tiene más leyenda que historia. La que se aparece al fondo de la Rua de San Bento do Vitória, en una imagen de modo recurrente, fantasmal y, revela su estructura de intencionalidad lejana en el pasado; pero, muy ligada a la condicionalidad fortuita de lo real y al mismo tiempo eterno.

 

Esa historia que arranca en algún momento del siglo pasado y, se la puede rastrear a partir del Campo dos Martires da Patria y Fonte da Porta do Olival, custodiada por dos cabezas pétreas de Neptuno, para luego internarce por una rua adoquinada de piedras añejas  que habren las puertas del tiempo y la leyenda.

 

Sus casas antiguas y bajas, de apriscos de madera verdeada, en cuyos primeros ambientes todavía funcionan tasquinhas típicas y clubes privados para socios fogueados. Sus farolas de forja no desentonan con el ambiente y, guian al caminante hasta el portal imponente de lo que fue la Sinagoga, saqueada e incendiada, para levantar sobre sus cimientos siniestrados el Convento de Sao Bento, luego el Monasterio da Vitória y, finalmente la actual Parroquia de Nossa Senhora da Vitória.

 

 

                                                                                                                                   sid.-3-

Termina esa parte de la historia o la leyenda en el Mirador do Vitoria con vista hacia el Douro, Goia y el resto del campanario do Porto, es este un islote elevado con cuatro cipreses, cercado con hierro forjado y una magnífica vista panorámica para el deleite del iniciado, el peregrino, el simple turista y todo aquel que sienta la magia del lugar y el momento, para encontrar un instante de reflexión sobre ese vigía histórico, posiblemente de base románica y portento gótico del pasado.

 

Ese conjunto arquitectónico monumental que trasluce la grandeza, el orgullo, el pasado y la memoria concentrada en la dignidad de la piedra. Como la necrópolis de Mamayev Kurgán en el país de los Urales.

 

Toda una postal de solaz esparcimiento para el deleite de su soledad compulsiva y su indolente rutina de aprendiz de escritor.

 

Buscaba un servicio de Internet para enviar su mensaje pre navideño, encontró este servicio al lado del teatro Do Sa Bandeira, al entrar en el ”timbiriche” le golpeó el rostro los olores densos y fuertes de gente sudada. Eran los migrantes provenientes de paises más pobres, cuidadanos del exsocialismo científico –los hombres nuevos del estalinismo-, hacian turno para enviar sus ahorrillos de última hora a sus lejanos parientes, aun más pobres y necesitados.

 

Fue entonces, y solo entonces, como la reencarnación de una visión apocaliptica del pasado, cuando la vió en la fila del pobrerio.

 

Era imposible que no fuera ella, imposible que no fuera Parmina Furana, otra vez !.

 

Èl conocía muy bien esa cinturica breve de avispa juguetona, esos iliacos largos y caquécticos. Sabía de la certeza de haber poseido alguna vez  ese esmirriado cuerpo de anoréctica, entregandose por sueños e iluciones perdidas en el duro vendaval de la lucha por la vida.

 

Rememoró una otra canción de su judia favorita  Amy:

-Tall and tan and young and lovely / the girl from Ipanema goes wolking / And when she passes, each one she passes goes / when she walks, it´s just like a samba-.

 

Parmina Furana.-

 

Dandolo todo bien calibrado, sin abandonarce en aspectos impúdicos sexuales, o patologías viciosas, descarriadas, perversas o sadomasoquistas.

En fin, siempre Parmina Furana, disimulando con arte de cortesana del amor, sus síndromes, sus anorexias, sus bulimias, sus dipsomanias, sus ludopatías del sexo duro.

 

Parmina Furana, con sus desquiciamientos, sus paranoias, sus miedos fóbicos, sus obseciones aberrantes y, sus alucinaciones tal vez heredadas de otras mujeres fatales en las faenas del amor de alquiler.

 

Aquellas de los amantes furtivos en los amaneceres, siguiendo las pulsiones funestas del deceo profundo, antes que su efímera juventud se disipe como las hondas de una marejadilla marinera.

  LA  PRIMERA  MAÑANA  DE  PARMINA  FURANA.-                                  sid. -4- 

 

Acaso fue la remenbranza de su primera Navidad en Porto Goia con: Una canción para tí. (chica del este)  de la sublime Amy Winehouse ?.

 

-I love / you in a place where there´s no space or time / I love you for my life / cause you the boy next door and a friend of mine / And when my live is over / Remenber, remenber…/ when we were together / And I was singing this song for you -.

 

Como un curioso capricho del destino, salió de su habitación del hotel, en la madrugada del Natal hacia la recepción con la intención de beberse el primer cortado del día. El pequeño recinto estaba abarrotado de chiquillas asiáticas, las turistas de la opulenta China socialista, habían festejado toda la noche y buscaban un lugar para comer.

 

El camarero español, abrumado y con las legañas de la mala noche, no daba abasto para hacerse entender en su inglés de aeropuerto que: Estaban en una madrugada de Navidad cristiana y, en ese momento no habia dios que atendiera con comida.

-Como podía ser que esas taoistas, esas ateas comunistas, esas chinesas, quieran comer a esas horas de la madrugada, cuando todo Porto dormía despues de la velada del nacimiento del Redentor?.

 

Hechas las presentaciones, las chinitas indagaron por el nombre del foraneo, él dijo: Me llamo fulano de tál, pero pueden llamarme Marquéz a secas-.

Ellas dijeron –Ok! Malquéz (con ele)….yo me llamo Lu, Bing, Chou, Zen, Lao, Teng, Zhong, y así hasta el infinito.

 

Despues de un acalorado parlamento, acordaron salir en procesión por las principales ruas buscando algún merendero de emergencias.

 

 Las 24 chiquillas turistas, confiaron en los buenos oficios y la facilidad de palabra del foraneo, aunque no mucho en su estilo clásico y decadente de Marquéz tronado.

Él se mostró dispuesto a guiarlas a travéz de la ciudad hasta encontrar que comer, o morir en el intento de servicio solidario a esa nueva camada de camaraditas pequinesas, quienes apenas estaban enteradas de que su Gran Timonel, nunca salió de su China chacarera y de pesadumbre, ocupado como estaba en sus purgas partidarias.

 

Mucha de ellas arrastraban descomunales valijas de equipaje y, se resistieron a dejarlas en el hotel de marras, porque tenían planeado continuar viaje apenas renovadas las fuerzas.

 

De modo que se organizó La Gran Marcha por el centro histórico do Porto en busca de un plato de arroz con palitos, al son de los ditirambos: -batintin, batintin / arrocitos de Pekin / La rosa quiere ser fusil.

 

Final del primer capítulo.-

NOTA: Los restantes capítulos, los iremos entregando en lo queda de este verano.

 

 RICARDO  RAUL  CAUTHIN  ARAMAYO-FLOREZ  Sud-Europa  Mayo 2013

 

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